La ansiedad

LA ANSIEDAD

La ansiedad es un elemento de alerta en nuestro cuerpo. Es aquella que nos indica que ya tenemos hambre y debemos comer.  Es aquella que nos dice que debemos dormir y aquella que nos indica que debemos despertar. La ansiedad, es la “alarma”, que le indica a nuestro sistema nervioso central que debemos hacer algo.

¿Entonces?

Por qué muchas personas declaran… “tener problemas de ansiedad”


ANSIEDAD  “PADRES Y ADOLESCENTES”

Un adolescente es nervioso por definición a causa de la cantidad de cambios que experimentan.
No olvidemos que para ellos todos estos cambios son nuevos y han de enfrentarse a situaciones personales, de identidad, sociales…que resultan muy complicadas para ellos.
Ellos no saben qué va a pasar con su vida social, laboral, amorosa, etc. Se sienten perdidos, solos, ansiosos por saber que les traerá el futuro, esto a veces puede derivar en inseguridad acompañado de una gran necesidad de aprobación de los demás para sentirse válidos.
Ante estos cambios biológicos y necesarios que acompañan el paso de la niñez a la edad adulta, los padres nos sentimos muy perdidos, su reafirmación como persona se basa en rechazar todo lo que viene de sus mayores y muchas veces en hacer todo lo contrario. Entenderlos y no condenarlos, acompañarlos en ese proceso por el que todos pasamos y, aunque a veces sea muy difícil, basar la relación en la CONFIANZA es un primer paso
De momento añadimos esta descriptiva película y seguiremos trabajando este complicado e interesante tema.


HISTORIA REAL

Anna es una mujer de 42 años con una buena vida, como ella misma define.
Tres hijos, un buen marido, un buen trabajo y una buena vida social.
Cuando tenía 39 años comenzó a padecer episodios ansiosos que cada vez eran más frecuentes.
Su carácter cambió, siempre estaba nerviosa y la relación con los suyos se vio afectada.
Utilizó varias vías para intentar que la ansiedad que se había instalado en su vida desapareciera, sin éxito.
Cuando llegó a nosotros la situación que ella vivía era según sus palabras desesperante.
Después de 2 sesiones dimos con la causa que desencadenó su ansiedad.
Primero descubrimos que los episodios de ansiedad siempre le sucedía en su casa, con lo cual ya teníamos una pista importante que seguir.
En la segunda sesión nos encontramos de frente con la causa.
Anna perdió a su padre de forma traumática en un accidente de coche, en ese momento ella estaba muy enfadada con su padre y no se hablaban.
Como su padre vivía solo en el momento de su muerte, Anna se quedó diversos muebles y enseres que pertenecían a su padre y los colocó como un mausoleo con todo lo que tenía de él en una misma habitación. Nos contó que cada vez que entraba en ella se ponía muy triste aunque no ansiosa.
La causa que desencadenaba su ansiedad era el pensamiento continuado que tenía cuando su marido o sus hijos no estaban todos en casa y sonaba el teléfono.
Ella asociaba de forma inconsciente esa llamada con PELIGRO, pues el impacto que le produjo esa mañana enterarse de la muerte de su padre por ese medio, era una impronta que se le quedó grabada.
Empezamos a investigar y ella misma nos llevó a muchas situaciones en las que el miedo a no ver más a los suyos le hacía estar nerviosa cada vez que salían, y el sonido del teléfono disparaba las alarmas.
Una vez identificada la raíz de su problema, Anna nos cuenta que todo ha vuelto a la normalidad. Es cierto que aún se sobresalta al oír el teléfono, pero como sabe el recorrido inconsciente que la llevaba hacia la ansiedad, no lo recorre.


A menudo la ansiedad se transforma en pánico, esto implica sentimientos repentinos, intensos y no provocados de terror y pavor. Por lo general, las personas que tienen este trastorno desarrollan mucho miedo respecto a cuándo y cómo se producirá su próximo ataque de pánico, y en consecuencia muchas veces limitan sus actividades.

Algunas personas que tienen graves traumas físicos o emocionales, como por ejemplo, los producidos por un desastre natural o un accidente o delito grave pueden experimentar un trastorno de estrés postraumático. Los pensamientos, sentimientos y patrones de conducta se ven seriamente afectados por recuerdos de estos sucesos, a veces durante meses o incluso años después de la experiencia traumática.

Podemos aprenden a entender cómo nuestros pensamientos contribuyen a los síntomas o trastornos de ansiedad y cómo modificar la forma en la que funcionamos y que nos conduce a la angustia.